La cefalea es un dolor en cualquier región de la cabeza o la cara. Puede ser agudo, pulsátil o sordo, y puede durar desde menos de una hora hasta varios días. Es una afección muy común que la mayoría de las personas experimentan varias veces en su vida. Las cefaleas pueden variar en tipo, ubicación, intensidad y frecuencia, y pueden ser una razón importante de ausentismo escolar o laboral, así como una de las causas más frecuentes de consulta médica. Aunque la mayoría de las cefaleas no son peligrosas, algunos tipos pueden ser un signo de una afección más grave.
Existen más de 150 tipos de cefaleas, que se dividen en dos categorías principales:
Durante una cefalea, señales complejas interactúan entre el cerebro, los vasos sanguíneos y los nervios circundantes, activando múltiples mecanismos que afectan los músculos y la circulación y envían señales de dolor al cerebro. Aunque no se comprende completamente qué causa la mayoría de las cefaleas, se sabe que el tejido cerebral y el cráneo no son responsables del dolor ya que no tienen nervios que registren el dolor. Sin embargo, los vasos sanguíneos en la cabeza y el cuello, los tejidos que rodean el cerebro y algunos nervios importantes que se originan en el cerebro pueden causar dolor. Además, el cuero cabelludo, los senos nasales, los dientes y los músculos y las articulaciones del cuello también pueden causar dolor de cabeza.
Si los dolores de cabeza ocurren con más frecuencia de lo habitual, son más intensos de lo normal, no mejoran con los medicamentos, impiden realizar actividades diarias o causan mayores molestias, debes programar una cita con tu médico de confianza para que juntos puedan lograr un mejor control de las cefaleas.
El dolor de cabeza puede ser un síntoma de una condición grave, como un ataque cerebrovascular (ACV), meningitis o encefalitis. Debes acudir a urgencias de inmediato si: