
Aunque los profesionales de la salud ordenan tratamientos farmacológicos y psicoterapéuticos para controlar la depresión, en algunos casos los pacientes no responden como se espera a dichas recomendaciones. Para tratar estas situaciones existe la Estimulación Magnética Transcraneal (EMT), un tratamiento que llega directamente al cerebro a través de pulsos magnéticos emitidos por aparatos de alta tecnología.
Se preguntarán, ¿cómo funciona esta opción? Pues bien, es sencillo. Se trata de una bobina electromagnética que se coloca en el cuero cabelludo del paciente, en lo posible, cerca de la frente. Este dispositivo va emitiendo, sin dolor alguno, pulsos magnéticos que atraviesan el cráneo y llegan directamente a la parte del cerebro que controla las emociones o que está ligada a la depresión.
Cada sesión puede durar hasta 40 minutos y se recibe sentado en un sillón cómodo. El paciente debe usar tapones en sus oídos y en algunos casos usan también gorros de tela para evitar el contacto directo del cabello con la bobina.
Ahora, este tratamiento puede traer algunos efectos secundarios que, aunque son muy leves, es importante tenerlos en cuenta para resolver inquietudes. Los más comunes suelen ser:

Sin embargo, debe conocerse también que la EMT no se puede implementar con todos los pacientes. Hay personas que, por diversas causas que se revelan luego de exámenes físicos y evaluaciones psiquiátricas, no pueden recibir este tratamiento.
Esto ocurre cuando el paciente:
Tras varias sesiones de terapia, los resultados suelen ser positivos. Los síntomas de la depresión comienzan a disminuir y en algunos casos, desaparecen completamente. Sin embargo, aunque se ha conocido que a futuro pueden aparecer nuevamente, la EMT puede realizarse de nuevo sin provocar ningún daño cerebral.
