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Infarto en mujeres ¿En qué se diferencia al de los hombres?

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Aunque se conoce que los hombres son más propensos a padecer un ataque cardíaco, son las mujeres quienes presentan una tasa de mortalidad mucho más alta y un riesgo elevado de complicaciones en caso de sobrevivir a uno.
¿Cuál es la diferencia de sintomatología? Si bien en ambos aparece el dolor en el pecho que puede sentirse -generalmente- en el brazo izquierdo, en las mujeres no siempre es intenso y puede incluso ser el síntoma menos perceptible. La población femenina presenta en algunos casos molestias en el cuello, la mandíbula, los hombros o el abdomen; manifiestan también falta de aire, náuseas o vómitos, sudoración, mareos, cansancio inusual, e incluso, acidez estomacal.
Las probabilidades de que una mujer fallezca antes de llegar al hospital por un ataque al corazón, son mayores. Se estima que el pronóstico es también negativo tras la hospitalización.

Esto se da por diversas causas. Por una parte, teniendo en cuenta que presenta síntomas atípicos, la mujer suele tardar en su asistencia a consulta médica y por ello el diagnóstico es un poco más demorado. Por otra parte, tiende a presentar enfermedad coronaria aproximadamente 10 años más tarde que los hombres, por lo que en algunos casos presentan mayores comorbilidades.

Dentro de los factores de riesgo que podrían desencadenar un ataque cardíaco en mujeres, se incluye:

  • Estrés emocional y/o depresión
  • Niveles bajos de estrógeno después de la menopausia
  • Complicaciones en el embarazo
  • Diabetes
  • Antecedentes familiares de enfermedades cardíacas
  • Consumo de tabaco o cigarrillo
  • Falta de actividad física
  • Enfermedades inflamatorias como la artritis reumatoide, el lupus, entre otras.
 


¿Presentas alguno de estos factores de riesgo?



Una vida saludable

Las recomendaciones para prevenir un infarto en esta población, no son muy distintas a las que usualmente se dan tanto a hombres como a mujeres. Dentro de las más sugeridas, prima realizar actividad física. De hecho, se puede aprovechar las labores diarias para ejercitarse, como, por ejemplo, usar las escaleras en lugar del ascensor, caminar o montar en bicicleta para ir al trabajo o hacer diligencias, o marchar en el lugar mientras se está viendo la televisión.

Así mismo es necesario mantener el control en situaciones de estrés, alimentarse de forma saludable y evitar en su totalidad el consumo de tabaco y alcohol.

Importante no olvidar asistir al médico más cercano en cuanto se manifieste alguno de los síntomas mencionados anteriormente y realizarse chequeos cada tanto para descartar cualquier sospecha.
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