• No modificar significativamente el estilo de vida antes de la toma de sangre (alimentación y ejercicios).
  • Abstinencia de consumo de alcohol dos ó tres días antes de la prueba.
  • Ayuno de 12 horas, la última comida del día anterior no debe ser rica en grasas.
  • Evaluar las condiciones clínicas del paciente (presencia de enfermedades agudas o medicamentos que modifiquen los lípidos).
  • El infarto del miocardio disminuye los lípidos, por lo que se recomienda medirlos en las primeras horas o seis semanas después del evento.