En la fotografía: Heriberto Alvarado Caicedo, paciente trasplantado de corazón; Hernando Luna Carvajal, paciente trasplantado de hígado; y Eduardo Raguá Casas, paciente trasplantado también de corazón.

Institución especializada en Santander presenta algunas generalidades sobre el trasplante de órganos, a propósito de la implementación de la nueva ley 1805.

Bucaramanga, marzo de 2017. En Colombia, una persona puede donar un riñón, el lóbulo de un pulmón, partes del hígado, páncreas, porción de un tejido −membrana amniótica o tejido óseo procedente de una intervención−, o células −médula ósea, sangre de cordón umbilical− mientras esté viva y goce de buena salud física y mental.

Por otro lado, según el Instituto Nacional de Salud (INS), si ha sufrido muerte encefálica −es decir, si han cesado irreversiblemente las funciones de todas las estructuras cerebrales pero una máquina mantiene su ritmo cardíaco y la circulación sanguínea, siendo médica y legalmente considerada como cadáver−, sus órganos, entre los que se encuentran pulmón, corazón, hígado, páncreas, riñón, intestino, y tejidos −córneas, huesos, tendones y piel−, pueden ayudar al menos a 55 personas. Si fallece por paro cardiaco, accidente u otra causa, sólo puede donar tejidos, ya que los órganos no se conservan por mucho tiempo.

La Ley 1805 de 2016, que entró en vigencia el pasado 4 de febrero, determina que todos los colombianos son potenciales donantes a menos de que en vida manifiesten lo contrario −quienes quieran expresar su negativa deberán hacerlo a través de un documento notarial o notificar a sus EPS para que éstas a su vez envíen la información al INS−. Conviene acentuar que instituciones involucradas en el tema definen la donación como un “acto generoso, altruista y solidario”, por el cual se enuncia voluntariamente el deseo de que cualquier parte del cuerpo, sana y útil para trasplante, pueda salvar a otros. “La ley dice que si en vida la persona nunca declaró nada, se presume que es donante, que no se opone. Entonces la invitación a la población general es a que hable de estos temas en casa, con sus familiares”, expone Fernando Quintero Costea, coordinador de Trasplantes de la FCV, Fundación Cardiovascular de Colombia.

Según un informe del Ministerio de Salud y Protección Social, en el país se encuentran habilitadas e inscritas ante la red, 26 clínicas y hospitales con programa de trasplante. En Santander, la FCV es una de ellas, por lo que los pacientes tienen la posibilidad de recibir un órgano en caso de que estén padeciendo alguna enfermedad congénita, hereditaria o crónica que afecte su calidad de vida.

Cifras señalan que la clínica ha trasplantado hasta la fecha, a 157 personas de corazón, 46 de hígado, nueve de riñón con donante vivo, 113 de riñón con donante cadavérico, tres de páncreas, y dos de páncreas – riñón.

Donante vivo

Cabe resaltar que la donación más frecuente entre vivos es la de riñón, y suele ocurrir cuando el padre, la madre, el esposo, los hijos, o algún intrafamiliar del paciente desea hacerlo; “bien se sabe que una persona puede vivir normalmente con un solo riñón, pues el órgano restante de quien dona aumenta su capacidad y puede realizar la función de ambos, sin generar mayor riesgo de enfermedad renal”, asegura Ingrid Johanna Daza, enfermera jefe del Programa de Trasplante Renal y Hepático de la FCV.

Según el portal de información médica e investigación News medical, la diabetes, la tensión arterial o hipertensión alta, los bloqueos en las arterias que traen sangre a los riñones, la enfermedad de riñón poliquística −condición heredada que se caracteriza por la presencia de quistes grandes o espacios huecos formados dentro de los órganos−, los problemas congénitos, y las enfermedades como el lupus eritematoso sistémico −en el cual el organismo no reconoce los riñones como propios y los ataca−, son las principales causas por las que falla la función renal y se requiere de un eventual trasplante.

Reportes de la organización indican que cuando hay donación en vida, mejoran los resultados de salud a corto y largo plazo para el receptor del injerto, funciona de forma inmediata el riñón donado y se beneficia al máximo la situación de prediálisis −etapa en que existe una insuficiencia renal avanzada, pero en la cual aún no es imprescindible la terapia sustitutiva con diálisis−. “Los pacientes no necesitan estar mucho tiempo en diálisis para recibir un órgano; inclusive, si están en prediálisis, pueden iniciar su proceso de trasplante renal”, asegura Daza Vanegas. La encargada explica que los posibles receptores son remitidos por las unidades renales para que sean valorados por el nefrólogo. “En los chequeos miramos si cuentan con buena condición médica para la intervención, y si tienen una red de apoyo familiar para los cuidados del pos trasplante”.

De acuerdo con el doctor Antonio Figueredo Moreno, jefe del Departamento de Cirugía de la FCV, “en este campo hemos implementado algunas mejoras como la nefrectomía laparoscópica en el donante vivo; es decir, extraemos el órgano por laparoscopia −técnica mínimamente invasiva−; en las mujeres la realizamos vía transvaginal para evitar incisiones y traumas, reduciendo así el riesgo de los pacientes que donan”.

Vale la pena mencionar que, además de salvar vidas, “la donación ha sido relacionada clásicamente como factor que aumenta la autoestima del donante y le proporciona claras ventajas de tipo psicológico. En muchas ocasiones estrecha la relación entre donante y receptor” (Revista Nefrología).

Donante cadavérico

Una persona con muerte cerebral también puede donar los riñones, así como los demás órganos y tejidos mencionados al principio. En la práctica, los coordinadores operativos explican a sus allegados acerca de la ley; si el fallecido manifestó en vida el deseo de donar, los familiares deberán respetar su voluntad, ya que se asume que éstos no contradirían los deseos de su ser querido.

“Le doy gracias a esa persona que donó su órgano, pues por él estoy vivo”, afirma don Hernando Luna Carvajal, quien fue trasplantado de hígado en julio de 2014. Para que el paciente de 64 años esté disfrutando de un estado óptimo de salud, tuvo que atravesar una serie de procesos que deben tener en cuenta quienes son candidatos a trasplante. Cabe subrayar que el trasplante de hígado está indicado para aquellos que sufren cirrosis, insuficiencia hepática aguda, quistes, cánceres hepáticos y alguna enfermedad autoinmune que haya atacado el órgano o la vía biliar. “El hepatólogo valora al paciente; si nota que el hígado no está llevando a cabo sus funciones metabólicas, lo envía a estudios de pretrasplante con el fin de revisar si es apto o no para el procedimiento”, apunta Ingrid Daza.

De esta manera, el equipo de especialistas decide si el paciente puede entrar en una lista de espera única nacional. Si bien éste solo ingresa a ella a través de una unidad de trasplante que disponga de todos los datos personales y médicos necesarios, es indispensable comprobar que el cruce entre el donante y receptor se efectúe con el máximo de garantías.

La compatibilidad entre ambos está definida por el grupo sanguíneo −como si se tratara de una trasfusión de sangre−, y por el sistema HLA, el cual comprende un conjunto de proteínas que posee el ser humano en la superficie de ciertas células del organismo. Así que cuanto más parecidos sean donante y receptor en cuanto a esas proteínas, habrá menor posibilidad de rechazo del órgano trasplantado. “Nosotros llevamos a cabo las pruebas para verificar que la parte inmunológica entre el donante y el receptor se encuentre en el mejor estado, asegurándonos de que ese nuevo injerto no va a durar poco tiempo. Con los nuevos medicamentos que se han agregado dentro de los protocolos, presentan una mayor sobrevida”, afirma la enfermera jefe.

Es importante acotar que dentro de los criterios de selección del donante y del receptor, −definidos por las organizaciones de trasplante, las sociedades científicas y las unidades de trasplante de las instituciones autorizadas−, se encuentran el tamaño del órgano, el grado de urgencia, el grupo sanguíneo y el tiempo de espera.

Según MinSalud, el trasplante de riñón, hígado, corazón, córnea y médula ósea están incluidos en el Plan Obligatorio de Salud (POS) y por ende no tienen ningún costo. Otros trasplantes también son cubiertos por el sistema de salud. Las personas que necesitan de algún tratamiento de trasplante de órganos y/o tejidos pueden acceder a él sin importar sexo, religión o condición económica.

PILAR ANDREA SALCEDO AMOROCHO

Contacto: 316-3109705/ Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Necesita activar JavaScript para visualizarla.

OFICINA DE PRENSA – FCV