En la fotografía: De izquierda a derecha, José Federico Saaibi Solano, jefe de Cardiología y Hemodinamia de la FCV; Alicia Alvarado Rodríguez, paciente de TAVI; Libardo Augusto Medina López, cardiólogo intervencionista y hemodinamista de la FCV.

  • La estenosis aórtica es la enfermedad de las válvulas del corazón más común en el mundo, cuya incidencia va incrementando con el envejecimiento de la población.
  • El procedimiento consiste en reemplazar la válvula aorta sin necesidad de cirugía.
  • La terapia ha demostrado un beneficio significativo en términos de mortalidad y re-hospitalización en personas consideradas inoperables. 
  • Para realizar esta clase de intervención, es necesario contar con un equipo de especialistas altamente capacitados en el tema.

Bucaramanga, diciembre de 2016. El corazón de doña Alicia Alvarado por poco deja de latir en diciembre pasado. Luego de que empezó a evidenciar algunos síntomas inusuales en su salud −como sensación de agonía o sudoración fría−, doña Alicia fue atendida de urgencia, en una institución clínica de la ciudad. Pese a que esa misma noche regreso a su casa, ya estabilizada, el panorama no fue muy alentador a la mañana siguiente. “Sentía como si me hubiera caído algo encima, que me derrumbaba; me dio vómito, devolvía todo lo que comía”, cuenta la señora de 89 años.

Doña Alicia, quien ha demostrado ser reacia frente al escenario médico, tuvo que ser hospitalizada. Comenta que en repetidas ocasiones escuchó a los doctores hablar sobre un problema valvular en su órgano vital, lo que conllevaría la necesidad de someterla a una cirugía de corazón abierto. No obstante, al cabo de unos días, decidieron remitirla a otra entidad especializada en temas cardiovasculares para que manejaran su complejidad. “La paciente tenía una enfermedad llamada estenosis aórtica”, afirma el cardiólogo intervencionista y hemodinamista de la FCV, Libardo Augusto Medina López. “La cavidad más importante del corazón es el ventrículo izquierdo, pues es el músculo responsable de impulsar la sangre hacia la arteria aorta, a su vez encargada de dirigirla a todo el organismo. Ahora bien, la válvula que conecta al ventrículo izquierdo con la aorta se llama válvula aórtica. En el caso de doña Alicia, ésta se llenó de calcio, ofreció resistencia al paso de sangre y produjo un estrechamiento −generalmente es un suceso ocasionado por la edad−”, ilustra el doctor. Cabe resaltar que, en esa situación, el corazón debe esforzarse más para compensar el flujo reducido de sangre. Con el tiempo, dicho trabajo adicional puede acarrear la muerte.

El equipo de profesionales evalúo los riesgos para definir si doña Alicia debía ser intervenida quirúrgicamente con el fin de reemplazar su válvula; sin embargo, al tratarse de una paciente de avanzada edad, el procedimiento y su recuperación, llegarían a ser muy complicados. “A mi mamá, hace algunos años, le habían descubierto un soplo cardíaco −ruido que se escucha durante el latido, originado por alteraciones o ciertas anomalías; principalmente es por causa de problemas valvulares−, pero cuando la llevaba a controles, los médicos me decían que lo mejor era no operarla, pues había una alta probabilidad de que no resistiera; aún así, nos aseguraron que era un soplo asintomático más no crónico”, señala Nelly Bueno Alvarado, hija de la paciente.

De acuerdo con el médico Medina López, debido a que este tipo de personas no tienen opción de cirugía, desde 2002 existe en el mundo una terapia que se está ofreciendo a pacientes ancianos cuando el riesgo de complicarse o morirse en el quirófano es muy alto. “Nosotros evaluamos el caso de doña Alicia, ella tiene una limitación para caminar porque hizo una embolia previa, condición que, entre otras cosas, también la hacía inoperable”.

Ante esto, los doctores recurrieron a una técnica llamada cambio vascular aórtico percutáneo o a través de la piel, mejor conocido como TAVI por sus siglas en inglés (Transcatheter Aortic Valve Implantation). El procedimiento consiste en reemplazar la válvula aorta sin necesidad de cirugía: Esto se hace a través de un catéter que, por la arteria femoral −en la ingle−, llega a la aorta y mediante ésta alcanza la válvula enferma. El cardiólogo encargado de manipular dicha sonda dilata la válvula calcificada e instala la nueva pieza que ha sido construida a partir de tejido porcino o bovino y una estructura de metal. “Es como una mallita que se adhiere al anillo aórtico; cuando se pega entonces abre sus valvas y empieza a funcionar”, aclara el hemodinamista, quien al tiempo agrega que ésta ha sido una alternativa de éxito en la mayoría de pacientes intervenidos, pues, según investigaciones, el método les ha permitido extender su vida útil.

Teniendo en cuenta publicaciones en The New England Journal of Medicine de las cohortes A y B, correspondientes al estudio PARTNER (Placement of Aortic Transcatheter Valves), esta tecnología ha demostrado reducir la mortalidad hasta en un 20% en personas inoperables; igualmente, ha presentado resultados similares a los de cirugía abierta en pacientes de alto riesgo que han tenido un seguimiento a seis años. Los informes han señalado que quienes fueron intervenidos quirúrgicamente tuvieron una instancia hospitalaria prolongada y mayores complicaciones por sangrado.

En efecto, Doña Alicia, quien va a cumplir casi un año de haber sido operada, declara que lleva una vida ‘común y corriente’. Pese a que cuenta con la compañía de tres hijos y dos nietos en casa, manifiesta que le gusta desenvolverse por si misma: “Me levanto a las cinco de la mañana, o antes, para hacer el desayuno, alimento a los pájaros y riego las matas. Me baño sola, y usualmente lavo mi ropa; esas son mis actividades diarias”.

De acuerdo con el médico especialista, si la paciente no hubiera tenido la oportunidad de acceder al tratamiento, estaría propensa a sentir fatiga y dolor en el pecho; asimismo, aumentaría el peligro al sufrir caídas o desmayos. “Yo sé que hay muchas personas como ella, a quienes les han dicho que no se puede hacer nada, que se devuelvan a sus casas. Realmente existe una solución que ofrece una calidad de vida buena”, asevera.

Una muestra de inquietud científica

Los profesionales, quienes han aplicado el procedimiento en 59 pacientes, han sido entrenados por expertos en la materia, provenientes de las casas matrices de fabricación de las válvulas; de igual manera, han participado en cursos desarrollados en Brasil, Francia y Estados Unidos. “Hace cinco años, cuando vimos en los congresos europeos los reportes de éxito de los primeros implantes valvulares, quisimos averiguar cómo se hacían”, indica el jefe de Cardiología y Hemodinamia de la FCV, José Federico Saaibi Solano.

Fue justamente el cardiólogo argentino e intervencionista, Carlos Sebastián Balestrini, vinculado en ese momento a la organización, quien comenzó a implementar la técnica con los mismos estándares médicos de los países pioneros. “Desde ese momento, esto ha sido un proceso de aprendizaje, preparación y trabajo en equipo. En principio, tuvimos que tratar diez casos como ayudantes; después pudimos acreditarnos, y ahora somos operadores principales”, explica el doctor Saaibi.

Cabe resaltar que el heart team, conformado por cardiólogos clínicos, ecocardiografistas, hemodinamistas, electrofisiólogos, cirujanos cardiovasculares y anestesiólogos, ponen sobre la mesa los casos médicos y toman las decisiones relativas al tratamiento; si el paciente requiere de un cambio valvular aórtico percutáneo, definen el tipo de válvula que se va a implementar, de acuerdo a las características de cada usuario. “Con todas las marcas de válvulas que tenemos, hacemos el mismo proceso de capacitación, que no es técnicamente tan diferente”, añade Saaibi Solano.

Según datos de Euro Heart Survey, un estudio expone que se han rechazado para cirugía un porcentaje significativo de pacientes con estenosis aórtica por presentar otras enfermedades asociadas o una expectativa de vida corta. Por ello, las prótesis valvulares implantables a través de catéteres, se han convertido hoy, en una alternativa terapéutica para quienes padecen la enfermedad.

PILAR ANDREA SALCEDO AMOROCHO

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OFICINA DE PRENSA – FCV