• Con sistemas inteligentes y automatizados, la construcción es líder en tecnologías que apenas empiezan a implementarse en otros hospitales.
  • El complejo médico cumple con todas las regulaciones internacionales en términos de arquitectura hospitalaria, sanitaria y ambiental.
  • Un healing garden creado en medio de una de las terrazas más grandes del país, será propicio para el bienestar físico y psicológico de pacientes hospitalizados.

Bucaramanga, julio de 2016. Son seis los edificios que conforman el HIC, Hospital Internacional de Colombia. Con 16.4 hectáreas de extensión, este complejo médico de gran envergadura se ha construido en Suramérica para acercar a colombianos y extranjeros a los más completos servicios de salud. La megaobra, que se levanta sobre el Valle de Menzulí –Piedecuesta–, a pocos minutos de Bucaramanga, se caracteriza por un diseño robusto e imponente, por tener equipos de última tecnología, y por estar ubicado en medio de un entorno natural, adecuado para la recuperación de sus visitantes.

Quien ingresa a las instalaciones encuentra pasillos amplios, y salas de espera adecuadas a un ambiente cómodo y acogedor. Para Nicolás García Eslava, arquitecto y encargado de la concepción física del proyecto, ésta es una propuesta diferente en un complejo médico. “Buscamos salirnos un poco de esa frialdad de los hospitales, pues lo que queremos es generar espacios parecidos a los de un hotel. Nada de sillas en línea, sino sofás, revisteros, mesitas aisladas para la lectura, que le den un toque diferente al lugar”, señala. Por su parte, Víctor Raúl Castillo Mantilla, presidente de la FCV, resalta que esas cualidades del diseño justamente han sido pensadas para producir experiencias positivas en los usuarios: “Estamos trabajando para que las personas que lleguen al complejo se sorprendan al recibir más de lo que esperan”.

Y es que los responsables de todo este proceso de planeación tuvieron como referencia los servicios del Children’s Hospital of Pittsburgh of UPMC, con quien la FCV ha consolidado una alianza de apoyo permanente. Este centro hospitalario localizado en Pensilvania, al noreste de Estados Unidos, es uno de los más prestigiosos del país en medicina cardiovascular, y de acuerdo con Soliant Health –empresa miembro del Grupo Adecco, encargada de conectar clínicas o proveedores de atención médica con profesionales de la salud altamente calificados–, es de los hospitales más lindos del mundo.

Lo que se pretende con este modelo, según Castillo Mantilla, es que Bucaramanga y su área metropolitana se conviertan en el epicentro de la salud de América Latina. Por esta razón, y para ofrecer una noción acerca de la magnitud del complejo, es clave hacer referencia a su capacidad instalada: Son 1.136 camas las que hacen parte del Hospital Internacional de Colombia, a las que se suman 56 camillas de urgencias, que arrojan un total 1.192. De esta manera, la región tendrá un mejor resultado en el indicador de camas hospitalarias por habitante, pues el país tan sólo registra una relación de 1.3 camas por cada mil ciudadanos. El doctor asegura que con el proyecto “vamos a aumentar la proporción a 3.2, lo que nos permitirá acercarnos a los márgenes de los países desarrollados, que ostentan un índice de 4 a 5 camas por mil habitantes”.

El complejo, que no sólo cubrirá la demanda de salud de la población local, ha dispuesto dos helipuertos totalmente dotados –aparte del ya existente en el Instituto Cardiovascular (IC)–, para que su helicóptero Robinson 66 y su Learjet 31a, trasladen pacientes en estado crítico. Según declaraciones del doctor Castillo Mantilla, “estamos incorporando dos nuevos aviones a nuestra flota porque hemos venido creciendo en ese tema. El equipo profesional que trata al usuario se desplaza a cualquier parte del país o del exterior, lo atiende a través de la Unidad de Cuidados Intensivos en el aire, le brinda asistencia cardiaca y lo transporta a nuestra institución en las mejores condiciones, algo absolutamente innovador en América Latina”.

Adicional a esto, es importante que la adecuación de la parte física de la obra permita, además de suplir las necesidades de las casi 2.000 personas que ocupen el lugar cuando éste se encuentre en completo funcionamiento, ofrecer un escenario seguro para las personas hospitalizadas. Por ello, dentro de los sistemas inteligentes que existen en las edificaciones, se construyeron refugios en cada uno de los pisos a partir de materiales anticombustibles. De tal manera que si hipotéticamente se llegara a presentar un incendio, los pacientes se trasladarían a zonas seguras, se cerrarían las compuertas y se mantendrían a salvo.

Ahora bien, el arquitecto indica que para llevar a cabo todo este proceso de planeación se necesitaron aproximadamente dos años, y que fue a mediados de junio de 2011 cuando inició el trabajo preliminar, que en su pico más alto llegó a demandar la labor de 800 personas.

El corazón del proyecto es el centro hospitalario, que cuenta con 86.000 metros cuadrados distribuidos en tres tramos: Uno de ellos destinado a adultos, otro especializado en niños y ginecobstetricia, y el que está dedicado a los servicios de cirugía, consulta externa, apoyo diagnóstico y complementación terapéutica. Por otro lado, la segunda edificación en construcción es el Centro Internacional de Especialistas, que con 87.000 metros cuadrados, está dotado por 700 consultorios en venta. Uno de los pisos de este centro médico se habilitará para las áreas de cirugía y diagnósticos ambulatorios. En paralelo, el equipo humano está trabajando en la tercera obra, un parqueadero de 44.000 metros cuadrados con capacidad para albergar 2.500 vehículos.

A esto se suma la creación de un healing garden –situado entre las dos torres de hospitalización, a lo largo de una imponente terraza− que tendrá áreas con sombra, sitios para relajación y zonas blandas en las que podrán jugar los niños de pediatría. También se acondicionarán siete jardines interiores, diseñados para que los pacientes no estén limitados a pasear convencionalmente a través de los pasillos.

De acuerdo con García Eslava, el complejo médico cumple con todas las consideraciones de la norma nacional e internacional en términos de arquitectura hospitalaria, sanitaria y ambiental; por esta razón, han realizado jornadas de reforestación en la zona donde el hospital está situado, así como en otras diferentes a ésta; el tema de vertimiento de residuos ha estado controlado según las condiciones de salubridad que exige la comunidad, y actualmente están trabajando en la posibilidad de producir electricidad a partir de paneles solares, capaces de generar luz dentro de algunas áreas sociales. El arquitecto subraya además, que la construcción ha sido pionera en tecnología que hasta ahora se va a empezar a aplicar en otros hospitales: “Calentamos toda el agua a partir del aire acondicionado, y es algo muy bueno porque ahorra bastante consumo de energía”.

Todo lo anterior hace que en conjunto, éste sea un proyecto significativo para el departamento y para el país, pues tal como lo expresa el doctor Castillo Mantilla, su relevancia no sólo reside en lo que el complejo representa en términos de salud cercana e innovación para la gente, pues trasciende también al plano de desarrollo empresarial generador de empleo, de conocimiento, y sostenibilidad que cambiará sustancialmente la percepción de la región.

PILAR ANDREA SALCEDO AMOROCHO

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OFICINA DE PRENSA – FCV