La revista Science, publica el 10 de noviembre de 2020, los resultados de investigación, en la cual, haciendo secuenciación del genoma completo del virus SARS-CoV-2, se logró establecer la transmisión del virus en granjas de visones entre humanos y visones y de regreso a humanos.

En diciembre de 2019, en Wuhan (Hubei, China), se detectó un brote local de neumonía de causa inicialmente desconocida. Rápidamente se identificó el SARS-CoV-2 como causante del brote de neumonía viral, posiblemente relacionado con un mercado de mariscos y animales vivos en Wuhan, China (1). Desde entonces, el SARS-CoV-2 se extendió por todo el mundo y, para el 11 de noviembre de 2020, se había reportado más de 52,000,000 personas infectadas con SARS-CoV-2, y como consecuencia de la enfermedad, la COVID-19, más de 1,200,000 personas han fallecido. En Colombia, para la misma fecha más de 1,100,000 personas se han infectado y se han reportado más de 33,000 muertes (2)

Una vez secuenciado el virus SARS-CoV-2 en humanos, se encontró una gran similitud con virus de origen zoonótico, por lo cual se sospechó que el brote estaba vinculado al mercado de productos frescos de Wuhan, donde se vendían varios animales, incluidos peces, mariscos, aves de corral, aves silvestres y animales exóticos. 

En Dinamarca, el 23 y 25 de abril de 2020, en dos granjas diferentes de visones, después de detectar de síntomas respiratorios y aumento de la mortalidad en estos animales, se detectó SARS-CoV-2 en los visones de granja (Neovison vison), lo cual enciende las alertas y se inicia una investigación en profundidad para identificar posibles rutas de transmisión y realizar una evaluación de riesgos ambientales y ocupacionales. Se realizó secuenciación del genoma completo en los visones de 16 granjas con brotes y en los humanos que vivían o trabajaban en estas granjas.

Los propietarios y empleados de las 16 granjas de visones positivos para SARS-CoV-2 fueron incluidos en la investigación y se realizó rastreo de contactos por parte de los servicios de salud municipales, los cuales se evaluaron según el protocolo nacional. En total, 97 personas fueron analizadas mediante ensayos serológicos y/o RT-PCR. En total, 43 muestras de hisopado nasofaríngeo de 88 (49%), fueron positivas por RT-PCR, mientras que 38 de 75 (51%) muestras de suero dieron positivo para anticuerpos específicos contra SARS-CoV-2. En total, 66 personas de las 97 evaluadas (68%), tenían evidencia de infección por SARS-CoV-2.

El análisis filogenético de los genomas de SARS-CoV-2 en los visones mostró que las secuencias se podían agrupar en 5 grupos diferentes, y partir de las personas testadas, empleados y personas cercanas, se generaron 18 secuencias diferentes de SARS-CoV-2. En la mayoría de los casos, las secuencias humanas eran casi idénticas a las secuencias de los visones de la misma granja, lo cual proporciona evidencia de la transmisión del SARS-CoV-2 de animal a humano dentro de las granjas de visones. 

La investigación no identificó factores comunes que pudieran explicar la propagación de una granja a otra, sugieren que pudo darse por medio de trabajadores temporales que no fueron incluidos en las pruebas. Los autores concluyen que el virus fue introducido inicialmente por humanos y desde entonces ha evolucionado entre los visones. A pesar de la bioseguridad mejorada, la vigilancia de alerta temprana y la eliminación inmediata de los animales en las granjas infectadas, la transmisión se produjo entre granjas de visones en tres grandes grupos de transmisión con modos de transmisión desconocidos, por lo cual es imperativo que el sector de la producción y el comercio de pieles no se convierta en un depósito de la futura propagación del SARS-CoV-2 a los seres humanos (3).

Derivado de estos hallazgos se abre la discusión, sí fue necesario sacrificar millones de visones, sí estas nueva mutaciones podrían poner en peligro la efectividad de las vacunas, cuáles son los peligros del “derrame inverso”, entendido con la trasmisión de virus desde humanos a animales, y las repercusiones futuras que esto puede ocasionar en los humanos frente a una fuente animal infectada que tendría el potencial de empezar nuevas epidemias en humanos, incluso cuando la trasmisión entre humano se haya controlado.

 

Referencias:

1.   N. Zhu, D. Zhang, W. Wang, X. Li, B. Yang, J. Song, X. Zhao, B. Huang, W. Shi, R. Lu, P. Niu, F. Zhan, X. Ma, D. Wang, W. Xu, G. Wu, G. F. Gao, W. Tan; China Novel Coronavirus Investigating and Research Team, A novel coronavirus from patients with pneumonia in China, 2019. N. Engl. J. Med. 382, 727–733 (2020). doi:10.1056/NEJMoa2001017 Medline.

2.   E. Dong, H. Du, L. Gardner, An interactive web-based dashboard to track COVID-19 in real time. Lancet Infect. Dis. 20, 533–534 (2020). doi:10.1016/S1473-3099(20)30120-1 Medline.

3.   Oude Munnink BB, Sikkema RS, Nieuwenhuijse DF, Molenaar RJ, Munger E, Molenkamp R, van der Spek A, Tolsma P, Rietveld A, Brouwer M, Bouwmeester-Vincken N, Harders F, Hakze-van der Honing R, Wegdam-Blans MCA, Bouwstra RJ, GeurtsvanKessel C, van der Eijk AA, Velkers FC, Smit LAM, Stegeman A, van der Poel WHM, Koopmans MPG. Transmission of SARS-CoV-2 on mink farms between humans and mink and back to humans. Science. 2020 Nov 10:eabe5901. doi: 10.1126/science.abe5901. Epub ahead of print. PMID: 33172935.